28 de abril, 8 de la mañana. Bajamos del autobús despues de 18 horas metidos en él. Estabamos cansados, pero en cuanto entramos en Disney se nos olvidó todo. Porque cuando entras empieza la mágia, y se te olvida que apenas has dormido un par de horas o que ya no tienes edad para que te gusten las princesas. En cuanto ves el castillo de cenicienta o persigues a los personajes de las peliculas, vuelves a tener 5 años. Me pasé ese día de atracción en atracción, buscando coronas de princesa y disfrutando como una enana.
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